Paul Auster, La invención de la soledad, Trad. de María Eugenia Ciocchini, Barcelona, Anagrama, p. 24.
martes 27 de diciembre de 2011
Paul Auster, La invención de la soledad (fragmento)
"La muerte despoja al hombre de su alma. En vida, un hombre y su cuerpo son sinónimos; en la muerte, una cosa es el hombre y otra su cuerpo. Decimos: "Éste es el cuerpo de X", como si el cuerpo, que una vez fue el hombre mismo y no algo que lo representaba o que le pertenecía, sino el mismísimo hombre llamado X, de repente careciera de importancia. Cuando un hombre entra en una habitación y uno le estrecha la mano, no siente que es su mano lo que estrecha, sino que le estrecha la mano a él. La muerte lo cambia todo. Decimos "éste es el cuerpo de X" y no "éste es X". La sintaxis es completamente diferente. Ahora hablamos de dos cosas en lugar de una, dando por hecho que el hombre sigue existiendo, pero sólo como idea, como un grupo de imágenes y recuerdos en las mentes de otras personas; mientras que el cuerpo no es más que carne y huesos, sólo un montoncillo de materia."
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lunes 19 de diciembre de 2011
Palabras de niño para el Barcelona FC
"El Barça ha inventado un sistema nuevo: el 3-7-0", dijo el derrotado técnico del Santos de Brasil, Muricy Ramalho, tras la goliza sufrida en la final del Mundial de Clubes.
En estas líneas trataré de disentir con la carretada de elogios que los culés se han ganado, no porque no los comparta, sino con el ánimo de aportar algunos nuevos con cierta simplicidad de niño. Y es que lo del 3-7-0 me hace pensar en la necesidad esquemática que tienen los técnicos de explicarse la superioridad de sus rivales y me recuerda el modo como jugábamos de chicos: todos adelante, tratando de llegar a portería, dejando el trabajo de defensas a unos pocos, rotando las posiciones, abrumando al rival, buscando la recuperación inmediata del balón. Sé que el concierto del Barça tiene todo menos la desorganización simplista y pueril que planteo, pero sí respeta la esencia de que todo mediocampista puede oler y anhelar el gol, un lateral puede llegar al fondo y centrar, un delantero puede barrerse a medio campo para ganar un balón, un equipo puede sostener la avidez de anotar y volver a anotar; en contraposición directa a la rigidez del llamado fútbol moderno, que tantas trabas y soberbias engendró pensando en términos esquemáticos y dibujos tácticos medrosos y llegó a jugar con un solo punta y 10 barredoras detrás de media cancha, privilegiando el no perder.
Y resulta que el equipo más ofensivo, por azares del destino, resulta ser el que no tiene delanteros. Porque los delanteros no son sólo esos atacantes fijos, de espaldas al gol, en pique solitario y de figura casi decadente y vagabunda; los delanteros no sólo son esos troncos ni torres solitarias ni "referencias de área" ni cazagoles consumados que tanto se han esforzado en inculcarnos en el último medio siglo. Bajo ese concepto, lo del Barça no son esos puntas. Aquí hay jugadores de fútbol, pensantes, asociados, frontales, de fundamentos. Técnicos en diferentes grados, de cabeza levantada, de pelota al pie y que no han olvidado cómo se tira una pared o que el juego también es seducción, velocidad, cambio de planes y regates. Dicen que eso era el futbolista de antaño, no sólo un corredor de milla, ¿por qué carajos planteaban su desaparición?
Y añado: resulta también que el equipo más preciso, monopolizante y preciosista es aquel que juega como si hubiera olvidado que tiene un técnico enfrente (aunque lo tenga y sea uno de los mejores del mundo). Toda la libertad y rebeldía en función de un grupo. Como un montón de niños incansables, que aman a la pelota, que se han cansado de quien quiere reventarla a pelotazos o se pasa la mitad del juego en saques de banda o faltas a medio campo. El Barcelona juega, se divierte y además es un gusto. Pasional, estéticamente. Es consciente, digamos, de su recepción e incluso de la historia que lo precede. Y esto me hace pensar en un último punto: que los blaugranas son quizás el capricho de la historia futbolística que vuelve y se muerde la cola. Me hace creer que regresan en 90 minutos trasvasados y mágicos aquellos equipos de antaño del potrero, de los inicios amateurs, que alcanzan una de sus cimas en el Brasil de los 50, jugando con sus 5 delanteros, con extremos incisivos y "dieces" reales, repartidos artística, lúdicamente, en pintoresca y pueril armonía sobre el campo.
miércoles 14 de diciembre de 2011
Rodolfo Hinostroza. Imitación de Propercio (fragmentos)
I
Oh César, oh demiurgo,
tú que vives inmerso en el Poder, deja
que yo viva inmerso en la palabra.
Cantaré tu poder? Haré mi SMO?
Proyectaré slides sobre la nuca de mis contemporáneos?
Pero viene tu adjunto
sosteniendo que debo incorporarme al movimiento
si no, seré abolido por el movimiento.
No pasaré a la Historia, a tu
Historia, oh César. 80 batallones
quemarán mis poemas alegando que eran inútiles y
brutos.
No hay arreglo con la Historia Oficial.
Pero mis poemas serán leídos por infinitos grupos de
clochards
sous le Petit Pont
y me conducirán a los muslos de Azucena
pues su temporalidad será excesiva
cosa comunicante.
Sous le Petit Pont
hablando del Tiempo sin implicaciones políticas
corre el Sena, río de cerezas, río limpio,
y hacia las seis de la tarde las cosas se naturalizan
y no conseguirás oh César
que yo me sienta particularmente culpable
por los millones de gentes hambrientas.
IV
La Historia es la incesante búsqueda de un domo cristalino
que hay que mirar como jamás nadie ha mirado
y tus ojos son de esta tierra, oh César
el poder corrompió a la Idea
pero la Idea queda
arbotante y tensión sobre un espacio de aire
Tienes quien te haga las canciones heroicas
un puñado de máximas para defenderte de la muerte
y puedes arrasarlo todo
hombre que duerme.
/No mandes
a tus terroristas a convencerme que cante tu célebre
continuum represivo
yo reposaré esta noche entre los muslos de Azucena
y veremos unicornios en las paredes
y nuestros cuerpos se moverán hacia Hércules&Lyra
y la energía que emana de un cabello será bastante magia
para esta noche.
VIII
Oh, Señor de Gran Poder
mi poesía acabará conmigo
animal mortal
hecha por un animal mortal
pero será leída por jóvenes tan jóvenes
que creerán que es un viejo el que escribe
para ellos
no deteriorados por la barbarie del poder
nítidos
mejores
esperan en enormes grupos el Metro de las 6
andróginos y bellos
la noche fue de amor y marihuana
vienen del Norte y del Este
quién necesita una patria
los insultos no pueden contra ellos
semejantes al alba
Oh César
ignorando el Poder.
IX
No cantaré tu empresa, César:
hay un solo cantor para el ascenso
y hay mil para el descenso
descubre entre tu gente al elegido
y que no sea tarde
muerto apaleado
envejecido mudo
dentro & fuera
en un cruce de caminos
clavado a una cruz invertida
ojos que vieron la disputa del Poder
y aceptaron le mélange atroz
mientras nosotros los mil
del Este y del Oeste
un rêve, una visión
de una Historia pulsátil que se cierra y nos echa
hora del Poder
nuestra hora es la diáspora
la Idea marcha sobre la tierra retumba
como un tonel
pero en lo nuevo vive el germen de lo viejo &
viceversa
y la empresa final asume formas definidas
el cuello de botella
se abre hacia el infinito
y no cantaremos César poderes temporales
sino el total del diálogo
o rien du tout.
(Tomado de: Rodolfo Hinostroza, "Imitación de Propercio" en Contra natura, Barcelona, Barral Editores, 1971.)
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martes 13 de diciembre de 2011
Mudanza, impresiones
Uno prueba distintas vidas. Ahora, en la que me toca vivir este fin de 2011, comienzo a conocer los sonidos, rumores, dolencias, caprichos de los lugareños. Aquí yo soy el extraño, lo sé, y no me molesta demasiado. Escucho motos, ruidos de chavos de secundaria, algunos gritos de un vecino arriba. Ahora estoy a nivel de la calle, las conversaciones se filtran por las ventanas. Los adolescentes de la esquina me miran con extrañeza. Tendré que ir conociendo estos caminos, identificaré ese pequeño espacio mío en toda esta zona y sabré el sitio que me corresponde durante este tiempo. Entonces me tenderé o me quedaré de pie como lo hacía. Durante los primeros días, sólo los libros y mi cama me hacían consciente de lo que había abandonado. No me lloré por aquel departamento, ni por el anterior, ni por la casa de mi abuelo, ni por el primer lugar donde viví, aquel tercer piso pelado que miraba a la calle, hacia el norte. Siempre estuve alerta por si tenía que hacer la maleta. Confieso que la mudanza me entusiasma, aunque me presione de tantos modos. Recuerdo que Piglia contaba en Prisión Perpetua que desde que se había ido de Adrogué a La Plata, nunca le había vuelto a interesar mucho el sitio en que había vivido. A mí me interesa, le pongo atención, lo intento contagiar de mí, pero siempre dejo un espacio como intocado, vago, donde no haya definición ni arraigo, porque dentro de mí estas itinerancias son saludables hasta que algo me llame a mi sitio. Algo como el país inocente que buscaba Ungaretti. Algo como sentir que el espíritu de contienda y de movimiento se queda repente en paz. Sé que hay gente conocida y amigos que ya han vivido en otros países, en otras ciudades, que han corrido la milla y ya no son dueños plenos de sí. A mí estos simulacros me permiten consolarme cuando no atino a saber exactamente lo que perdí.
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martes 6 de diciembre de 2011
Rabieta
Mudanza. Vuelvo a ser un bárbaro, vuelvo a reconocer todas las cosas "útiles" que no me enseñó mi padre. Pienso en mi torpeza manual y doméstica, en lo poco que le doy a los otros por no ser propositivo ni tener respuestas. Pienso en México como tantas calles y tantas voces de reclamo, en el año próximo de elecciones, en el circo que se viene con tanta basura electoral por recetarme, en la necedad belicosa de quienes dirigen esta parcela múltiple de más de 120 millones de almas, en las cifras que retratan la pobreza de 40 millones, en la trivialización de la impericia del próximo que se siente en esa silla. Y respecto a la nada secreta falta de "preparación literaria" de los candidatos presidenciales del país sólo puedo decir, parafraseando un título de Rafael Alberti: "soy un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos".
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