Le conté a Helen que no había sido capaz de pensar en ninguna respuesta. Me miró y me apretó el brazo:
--Ezra, creo que tienes razón, en cierto sentido. Sin embargo, no hay forma de evitarlo. Cuánto más se aman las personas, más se violan. Sudan, luchan, aúllan, se penetran y quieren saberlo todo acerca del otro. La intimidad no está permitida. Se interrogan sin piedad. De modo que tiene razón, pero si los amantes no se violan entre sí, el amor muere."
(Tomado de Eric McCormack, Paradise Motel, p.134. Este ajado libro amarillo, hallado por azar en una librería, me desconcertó desde que empecé a hojearlo. Leí cuatro o cinco frases, me impresionaron, sospeché una trampa que yo mismo me tendía. Lo dejé primeramente escondido, como para que nadie pudiera tomarlo, ni siquiera yo, pero después, como el criminal, volví a la escena, hurgué mis propias huellas y pude encontrarlo. Espero escribir más adelante sobre él.)