lunes 24 de agosto de 2009

Uejna

Los yaghanes tenían un verbo dramático para captar cada contracción de los músculos, cada acción posible de la naturaleza y el hombre. (...) Uejna: "estar sujeto o moverse fácilmente como un hueso roto o la hoja de un cuchillo", "deambular, o vagar, como un niño sin hogar o extraviado", "estar sujeto pero móvil, como un ojo o un hueso en su cavidad", "mecerse, moverse o viajar", o, sencillamente, "existir o ser".

Tomado de Bruce Chatwin, En la Patagonia, p.168.

miércoles 19 de agosto de 2009

Postal de Chiapas

Regresé de Chiapas con la sensación de que el viaje me es un estado natural y necesario. Vi los lagos grandes y pequeños que se alimentaban de ríos subterráneos, vi grutas y cascadas, oí lenguas que sólo resisten allí y luchan por no perderse (dulce sonoridad del tojolabal). Me bañé en aguas frías y profundas, que se llenaban de tonalidades turquesas, verdes, arenosas u oscuras. En este punto, de regreso a México, es difícil conciliar la pared blanca de una redacción con la laguna de Bosque Azul al atardecer, y su agua quieta respirando. En el mercado de San Cristóbal de las Casas vi mercancías baratas, gallinas vivas y puestas de cabeza por las indígenas, prendas de lana de todos los tipos, morrales, frutas, café. El café, por ejemplo. Tenía mucho tiempo de no tomarlo y volver a sentir su sabor, sin molestias ni preocupaciones, fue inolvidable. Una postal de San Cristóbal de las Casas, con sus casas de fachadas coloniales, coloridas en azules, amarillos, rojos, verdes y blancos; desfilé por sus calles empedradas y limpias, y anduve de extremo a extremo desde su parque central hasta los templos que dominan el lugar con su altura, iglesias como San Cristobalito o Guadalupe, desde donde aquel valle se vuelve una ciudad mágica, casi irreal, donde llovía una hora entre la tarde y la noche, y luego era posible perderse entre farolas y portales. Pensar que tuve que recorrer mil kilómetros para hallar algo así. ¿Cuántos kilómetros faltan?